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Polideportivo

BOCHAS - Un recuerdo imborrable con LUCERO y CABRAL

FOTOS

1º Cabral, Lucero, el ex futbolista Sola y Luis Sansalone en la fiesta de SPORT SAN NICOLAS de 2007

2º Lujcero y Cabral, posando despues del campeonato

3º Cabral, entrevistado por Luis Sansalone para Lt24 Radio San Nicolas, tras el titulo obtenido 

 

 

En abril de 1979, Provincia de Buenos Aires ganó el Campeonato Argentino de Tercetos, organizado por la Asociacion Nicoleña de Bochas,  con sede central en el club Belgrano. En esta nota, recordamos aquella brillante victoria y la notable organización del certamen. Rodolfo Lucero, Nestor Cabral, junto a Cesar Colantonio (Bahia Blanca) y Aristides Roldan (Mar del Plata) fueron los dueños de ese máximo galardón bonaerense.-

 

A tal fin, refrescamos la nota del colega Luis Sansalone, publicada en el diario El Norte de nuestra ciudad, a modo de emotiva referencia. Nestor Cabral falleció hace algunos años, dejando un recuerdo imborrable, tanto por ser un excelente jugador y buena persona, muy apreciado en el mundo del deporte nicoleño, aunque había nacido en Tandil.-    

 

UNA CUARTETA EXCEPCIONAL PARA UN TITULO ARGENTINO

(NOTA DE LUIS SANSALONE – EL NORTE – 19-05-1979

Cuatro días. Cuatro hombres. Cuatro rivales. Cuatro horas

Cuatro días para demostrar que San Nicolás estaba en condiciones de digerir eso de “capital de las bochas argentinas”. No sólo por el nivel de juego, sino también por ese grupo de personas que llevaron a cabo una organización efectiva y brillante de un Campeonato Argentino. A pesar de tener un tiempo realmente escaso para hacerlo.-

Dejando de lado algunos errores o detalles, con muy pocos matices importantes, quedó ampliamente demostrado que en nuestra ciudad existen dirigentes capaces de concebir cosas de alto vuelo. Este Torneo Argentino de Bochas por Tercetos, con la presencia de 20 provincias, representadas por más de 150 personas, es un aval suficíente de capacidad y de absorción organizativa.-

 

Cuatro hombres para mantener en el sitial más alto el prestigio de las bochas bonaerenses. Los cuatro con las mismas aspiraciones y obligaciones. Responder a la expectativa de todos. Desde los más altos dirigentes de la Provincia, de la Asociación Nicoleña y del propio público local; y hasta aquellos que exponían severas dudas sobre el rendimiento de algunos valores, remontando la estadística hacia el Provincial de Punta Alta.-

Cuatro seres humanos con un peso en sus laureadas espaldas. Retener el título del año anterior, en Tandil, integrando a Rodolfo Lucero, Néstor Cabral, César Colantonio y Jacinto Palahy.  Y fundamentalmente, mantener una vigencia que se ha hecho obligatoria. Ganar y ganar. Todos nos acostumbramos a ello. Y por ende, en el aire flotaba una sola consigna. Provincia de Buenos Aires debía ser el Campeón.- 

Con toda esa responsabilidad, los cuatro integrantes del plantel bonaerense salieron a enfrentar el torneo. Sabiendo lo que significaba ser locales. Por muchas cosas, el hecho resultaba beneficioso. Pero por muchas otras, no tanto. Sobre todo, por aquello de la sentencia prefijada en la opinión general: “Buenos Aires Campeón”.-

 

Rodolfo Lucero. Olimpia de Plata 1978. Con varios títulos en su haber y un prestigio excepcional. Debía ratificar todo eso. Y ante su propio público. Ante aquellos que lo vieron despuntar, desde muy joven, sus excelentes virtudes, pero que esperaban de él una coronación como local. Una coronación “nicoleña”.-

 

Nestor Cabral. Tandilense, pero con mucho de nicoleño. Capaz de desarrollar un juego tan brillante como espectacular y compañero en excepcionales jornadas del popular “Moncho” Lucero. También con una cantidad de lauros, que debía exponer y hacerlos valer, ante un público ávido de observar sus dotes de gran jugador.-

 

Cesar Colantonio. De Bahía Blanca, aunque inscripto en los registros de la Asociación Nicoleña de Bochas. Con sobrados méritos y antecedentes, altamente reconocidos por los aficionadas de nuestro medio. De todas formas, tenía que sellar un expediente muy difícil. De él se esperaba lo mejor. Por lo menos, la exhibición de su “bochazo” preciso y espectacular. Y la regularidad del mismo.-

 

Arístides Roldan. De Mar del Plata El menos conocido por los aficionados locales, Aunque sus aptitudes estuvieron bien ligadas a campañas brillantes. Como el título logrado en Tandil, el año anterior. Un jugador de características sin altisonancias. Simplemente, un muy buen eslabón para cualquier equipo El escenario de este Torneo Argentino debía consagrarlo definitivamente al “zurdo” marplatense. Su puesto de relevo estaba llamado a ser fundamental.-

 

Cuatro hombres que ganaron sin sobresaltos la serie preliminar y la serie de los octavos de finales. Que aprontaban toda su capacidad para la gran final, ante un marco excepcional de público, en una brillante mañana del 15 de abril de 1979.-

 

Cuatro rivales en la Selección de Santa Fe, que esperaban tronchar la fiesta de todos los bonaerenses. Con un solo hecho. Derrotar a Provincia de Buenos Aires. Para ellos la empresa requería un gran esfuerzo, pero prometía un premio nada despreciable. Un título argentino, Y grabar en la historia de las bochas santafesinas algo realmente grande. Arrancarle al local la gloria final. En su propio reducto.-

 

Cuatro horas de gran expectativa, inevitable tensión, y de extraordinario nerviosismo. Provincia de Buenos Aires estaba jugando una partida muy dificil. Tenía que derrotar a su oponente, porque todo el mundo se lo pedía con el aliento, con los gestos, con la mente y con el corazón. Pero su rival nada entendía de esos menesteres. También allá en Santa Fe se esperaba su victoria. Por ello es que se aferraba a su juego, excelente por momentos, y complicaba la chance de los locales: Rodolfo Lucero, Nestor Cabral, Cesaar Colantonio y Aristides Roldan.-

 

Al cabo de cuatro horas de una partida que lo tuvo todo, desde muchos nervios, hasta jugadas de alto vuelo bochófilo, los bonaerenses elevaron los ojos hacia el blanco techo del escenario del Club Belgrano, cuando el tablero marcó 18 para Buenos Aires y 11 para Santa Fe.-

 

Todo estaba en su lugar, hasta las lágrimas del triunfo. La gloria corría a envolverlos. Pero ahora acompañada por numerosas gargantas y brazos, relajados en el festejo, luego de cuatro horas de una partida sin igual.-

 

Atrás habían quedado las dudas, los miedos, las expectativas y los errores. Un público con excelente corrección, ahora se soltaba en una algarabía, incontenible. La brega había terminado. Y con ella, la lucha interna de los jugadores con su obligación y del publico con sus miedos, de los excépticos con sus dudas y de los dirigentes con sus anhelos.-

 

Cuatro Días. Cuatro hombres. Cuatro horas, para marcar otro hito en las bochas de San Nicolás. Sede de un Torneo Argentino de Bochas por Tercetos. Brillante por su organización e inolvidable por la victoria de sus jugadores. (LUIS SANSALONE)