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Rugby

¿Qué necesitan los jugadores de un referee?

¿Qué necesitan los jugadores de un referee? Es una gran pregunta.

El árbitro es uno de los factores que influye directamente en la formación de los jugadores por eso su rol dentro de la cancha es vital para el desarrollo de los jugadores.

En mi opinión un árbitro debe estar preparado tanto física como técnicamente para poder cumplir con las exigencia de un juego de 80 minutos. Para mejorar su condición física debe entrenarse, como cualquier otro jugador, debe tener buena resistencia, velocidad, flexibilidad, porque debe correr la cancha de arriba abajo, estar en todas partes donde está el balón, como un tercera linea , y además ser vigilante que que ambos equipos cumplan con el reglamento. Un referee sin condiciones estará fuera de posición y su desempeño en la cancha no será acorde con las exigencias del juego.

Interpretar el reglamento es muy importante, no es sólo sabérselo plenamente, es cómo usarlo, qué significa la regla y cómo debe ser utilizada. En un estudio realizado aquí en Australia, un árbitro toma alrededor de 12 mil decisiones en un partido de ochenta minutos, por eso es muy importante que éste se conozca las reglas y sus interpretaciones.

Además de debe ser objetivo, si su actuación está sujeta a cualquier tipo de sentimientos, sus decisiones serán injustas, inconsistentes y no apegadas a las reglas.

Aparte de ser objetivo, estar en forma y conocer las reglas, debe saber donde pararse en la cancha, si el árbitro se para mal o adopta una posición incorrecta no tendrá plena visibilidad de la pelota o del juego y ésto favorecerá el juego ilegal. Por ejemplo algunos árbitros, por ver la pelota, cometen el error de darle la espalda a la defensa en un ruck, y éstos en la mayoría de los casos se mueven hacia adelante antes que el oval salga, están fuera de juego, pero el árbitro no los ve.

Un árbitro debe ser un facilitador del juego, no un protagonista del juego, algunos tratan de imponerse, y no permiten que el juego fluya, que los participantes disfruten del encuentro. Un ejemplo de esto son esos juegos donde las infracciones son pitadas por doquier, la ventaja brilla por su ausencia y las tarjetas amarrillas son tan protagonistas como los jugadores. Al final el juego es del árbitro, no de los jugadores.

El hombre del silbato debe ser flexible, y también un comunicador. Un buen árbitro siempre está diciéndole a los jugadores que ocurre o que deben hacer con la pelota, por ejemplo durante un tackle tú oyes al referee decir tackle, suelte al jugador o no obstruya la pelota al defensor, o suelte la pelota al jugador derribado, y si se forma un ruck, él dirá que es un ruck, no utilise las manos, y al jugador que incurra en una falta, se lo dirá (has sido penalizado pr utilizar las manos en el ruck, por ejemplo)

Uno de los errores más comunes de los árbitros que tratan de imponerse es que asumen que los jugadores que están en la cancha conocen también las reglas y debe apegarse al silbato, y cualquier pregunta de algún jugador, la consideran un acto de rebelión hacia las decisiones de éste y resulta que simplemente el rugbista no está seguro de la decisión de éste y desea aclarar sus dudas.

Es importante que el árbitro sea respetuoso con los jugadores, entrenadores, fanáticos, un acto de impuntualidad, es decir llegar tarde al encuentro, o pitar bajo los efectos del alguna sustancia no permitía (por ejemplo alcohol) no es tolerable, y nunca debe ocurrir.

En resumen un árbitro debe estar en forma, saber las reglas y como interpretarlas, saber donde pararse, ser objetivo, comunicador, flexible y respetuoso.
Fuente: Mi Blog de Rugby


¿QUIÉN ES EL ARBITRO?
El referee es:
Un participante dentro de nuestro juego.
Un colaborador del juego.
Un elemento necesario dentro del juego... pero no el principal.
El referee NO es infalible
Tenemos que:

Aceptar como Principio General que el referee siempre tiene razón.
Aceptar que el árbitro (como el jugador) se puede equivocar.
Aceptar que tiene un rol que cumplir y que es parte necesaria del juego.
Aceptar que el árbitro debe tener un marco adecuado para dirigir.
Aceptar que los responsables de ese marco adecuado somos todos.
Aceptar que de un buen o mal arbitraje no depende el resultado de un partido.
Tenemos que comprender que:

Hablar del referee no mejora los problemas generales del juego.
Hablar del referee no resuelve las limitaciones técnicas de mi equipo.
Hablar del referee no mejora los problemas del referato.
Hablar del referee nos lleva a eludir las verdaderas falencias del juego.
Tenemos que comprender que hablarle del referee a los jugadores:

Los predispone mal para el juego.
Se los engaña con un enfoque simplista de los problemas del juego.
Hace que se escuden en el arbitraje para ocultar y justificar sus propias falencias.
Es ubicar equivocadamente al arbitraje por encima del Juego.
Es ubicarlo en un lugar de importancia que no tiene.
Tenemos que saber qué protestarle al referee:
Es el peor ejemplo para los jugadores y el público.
Predispone mal a los equipos y al mismo árbitro para el desarrollo del juego.
Induce a los jugadores a perder de vista el verdadero objetivo del juego.
Contagia a los jugadores y desvía su atención.
No educa, ni enseña y es el peor ejemplo que podemos dar como responsables y partícipes del juego.
Nos convierte en máximos responsables de un marco inadecuado.

Fuente: Federación Venezolana de Rugby http://fvrugby.multiply.com/


NOTA ANTERIOR
Hay que matar a un referee
La pluma del ruck, by Marcelo Mariosa
En mis constantes idas a ver a mi equipo favorito de fútbol, sufrimiento incluido, he escuchado repetidas veces que hay que matar al referee. Desde las tribunas todo se ve muy fácil y muy claro, y los hinchas exaltados vociferan, enloquecen y se desgañitan gritando por ese objetivo que sólo desean: la victoria de su equipo.

Cuando voy a ver rugby cada sábado veo la desesperación de muchos de los de afuera -y cada vez más algunos pocos de los de adentro- atribuyéndole al referee la causa de sus males, la poca fortuna de su equipo, los errores en el juego y hasta la caspa que no se va.

El rugby es uno de los juegos más difíciles para ver y referear. Yo mismo he refereado varias veces y les aseguro que es muy ingrato. Pero hay algo que no debemos olvidar: el juego se desarrolla con 15 jugadores por lado y un señor que hace de árbitro. Todos tenemos claro que esto no es como el otro fútbol, que podemos jugar un partido entre conocidos y dejar que nadie dirija. Acá necesitamos de ese señor que sople el silbato indicando alguna de las cuantiosas faltas que ocurren cada minuto sobre una cancha de rugby.

En las instalaciones de un club de Buenos Aires (sé que en clubes del interior también) hay personas que son instruidas para ser referees y que lo hacen sólo para colaborar con los jugadores, que es su manera de amar el juego y de ayudar a otros que tienen la suerte de jugar. Los he visto practicar los silbatazos potentes de un penal, y los más suaves de una infracción menor. Los he visto practicar una y otra vez, indicando a un tackleador invisible que suelte al tackleado, a éste que suelte la pelota y señalar un supuesto penal por alguna infracción. Y ese maldito silbato estridente que sonaba una y otra vez, a escasos metros de donde yo estaba, me distraía de lo que yo estaba haciendo. Entonces recordé aquella frase escuchada en otro ámbito, de la cual tenemos que aprender pero no copiar (sino corregir), de que hay que matar al referee.

En su lugar, nosotros debemos cuidarlos, protegerlos, tratarlos educadamente dentro de la cancha y fuera de ella, y rogar que tengan un buen partido. Y también aprender a ser más tolerantes con sus fallos y con los resultados, ya que en el rugby ganar es una consecuencia, no una meta. Aunque queramos ganar siempre (yo incluido), hay que aprender a perder. Y a cuidar a los referees
(Fuente: After XV)