Sports San Nicolás

Automovilismo

Yo quiero a mi Bandera

Como tantas miles de personas sigo domingo a domingo el campeonato de TC, hinchando por el triunfo de las Chevys. Mi compañero de carreras es mi hijo de 4 años quien hincha por los autos del óvalo azul. Si, mi hijo es de Ford!!!

En lugar de "convertirlo" o forzarlo para que hinche por la marca de mis amores, le enseñé a respetar las decisiones de los demás y el contexto del TC ayudó mucho a ésto.

El domingo 1º de Abril fuimos al autódromo de la Ciudad de Buenos Aires. Junto a nosotros, había en la misma tribunas fanáticos con sus carteles y banderas de Ford, Chevrolet, Dodge y Torino. Todos juntos, uno al lado del otro, respetándonos. Fue genial que mi hijo pudiera ver en la práctica lo que hasta ahora yo le había explicado en teoría.

Si bien habíamos ido con anterioridad al autódromo de Balcarce, el contexto de Buenos Aires me preocupaba un tanto. Viendo las masacres que suceden en el footbal, temía que la misma calaña de delincuentes infectasen el automovilismo. Para mi alegría, descubrí que el público del TC en Buenos Aires era más respetuoso que quienes van a ver un partido de tenis de la Copa Davis!!!

En las carreras clasificatorias, cuando iba puntero un Chevy, los de Chrevolet aplaudían, cuando iba un Ford, lo hacían sus seguidores, y cuando pasaba el auto de Pato di Palma todos, sin importar las banderas, todos se pararon y aplaudieron de pie. Emocionante. Fue un ejemplo de respeto, civilización y camaradería fabuloso. Casi diría utópico.

Al finalizar la carrera, y con el triunfo de Chevrolet (el segundo en cuatro carreras... ejem!) no hubo peleas entre hinchadas, insultos ni forcejeos.

Cuando llegamos a casa, lo ayudé a colgar su bandera de Ford en su pieza y el me ayudó a colgar la de Chevrolet en mi oficina. Nos cargamos y nos reímos el uno del otro.

Quiero agradecerles a las 30.000 personas que sirvieron de ejemplo del país que quiero para mi hijo.